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nuestros hombres públicos son franceses. No hay un autor
francés, de derecho ó de materia administrativa , que no sea expositor
y apologista del régimen unitario y centralista en materia
de administración y gobierno. M*" Gormenin, el mas conocido
y popular entre nosotros, realza la centralización del gobierno
de su país en estos términos : — « En un solo instante
el gobierno quiere,el ministro manda, el prefecto comunica, el
alcalde ejecuta, los ejércitos marchan, las escuadras navegan, se
toca á rebato, retumba el cañón, y la Francia está en pié. »
Nuestros publicistas leen esas doctrinas ; no se dan cuenta de
su origen y motivos jíeculiares, y las aplican á la organización
de nuestro país, sin reparar que la Constitución ó modo de ser
de su orden político está léjos de ser y poder ser unitario en el
grado que la Francia debe á muchos siglos de trabajos graduales,
y sobre todo á las circunstancias en que la colocó su revolución,
bajo cuya inspiración y exigencias recibió la centralización
esencialmente military militante á que alude M. Gormenin.
El país que asumía el papel de cambiar la faz del mundo político
y de resistir á sus coaliciones, tuvo que buscar en la
unidad, al estilo de un ejército, la prontitud y la energía que
convenían á su doble acción de provocación y de defensa.
Dar esa organización á países que no tienen enemigos, porque
su gobierno es el triunfo de una revolución consagrada , y en
que ese gobierno es llamado á proteger el progreso mas bien |)or
su abstención que por su acción, es copiar sin tino y disponer
los pueblos á la guerra y al despotismo, dándoles la aptitud
para ambas cosas.
Los libros españoles de administración incurren en la misma
tendencia, muy loable y legítima para ellos, ya que su país disfruta
también de la ventaja de un gobierno central y unitario; ,
pero esa tendencia es capaz, entre nosotros, de inducir á graves
errores y extravíos por la naturaleza de nuestro gobierno unitario
y multíplice á la vez, mezcla de nacional y federal.
El partido unitario argentino, es decir, la ])orcion del país
mas instruida en otro tiempo , bebió en esa fuente , usada sin
ex men , la doctrina de la unidad indivisible que escribió en su
an era, que formuló en un proyecto de Gonstitucion frustrada,
que torma hasta hoy mismo la base rancia de su criterio político;
pero que, en la realidad de los hechos que hasta hoy quedan, no
tuvo enemigos mas desastrosos que sus mismos partidarios.